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miércoles, junio 13

Bush falta al protocolo en Europa

"Un hombre de Texas", habrán pensado en el Vaticano. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que en Washington suele regañar a los periodistas que se dirigen a él con maneras que no considera correctas, respondió una pregunta de Benedicto XVI con un sonoro "Yes, sir!". Alguno de los prelados vaticanos con mayor apego a las formas se debe haber estremecido con el relajado tratamiento dispensado al Papa.
Pero los raíces presidenciales del salvaje oeste no explican ni disculpan el caprichoso comportamiento de Bush. Después de todo, su familia proviene de Connecticut, en la costa oriental de Estados Unidos.
Pero el presidente republicano y ex gobernador de Texas no suele escapar a los clichés que injustamente se atribuyen al estereotipo del texano. Por ejemplo, durante la audiencia papal en el Palacio Apostólico del Vaticano se sentó con las piernas cruzadas al "estilo texano", una encima de la otra. Según el periódico italiano La Repubblica, en el Vaticano hubo ceños fruncidos ante el desenfado campechano del invitado.
El presidente estadounidense confundió también a la canciller alemana Angela Merkel, anfitriona de la reciente cumbre del G8, con sus singulares apariciones. La virtuosa actuación de la violinista Julia Fischer, que interpretó obras de Beethoven y Mendelssohn- Bartholdy, entusiasmó tanto a Bush que aplaudió ya después de la primera pieza. Testigos aseguran que al final del concierto, Bush dio a la violinista una palmada en el hombro.
La gira europea de Bush tuvo también desgracias fortuitas de las que sufren los turistas estadounidenses en el viejo continente. El obligado cambio de menú fuera de casa no le cayó bien al estómago, y durante días luchó contra un malestar reflejado en la palidez de su rostro. En la cumbre del G8 en Heligendamm, Bush recibió al presidente francés, Nicolas Sarkozy, en la intimidad de sus aposentos, a distancia segura del cuarto de baño.
Bush comparte con muchos de sus compatriotas cierta desconfianza contra Europa y sus productos. Sus anfitriones aceptan con comprensión que el presidente lleve siempre alguna de sus cosas, pero no todos en Alemania entendieron que Bush trajera su propia Buckler sin alcohol.
La confianza de Bush en la calidad de todo lo estadounidense sufrió un duro golpe cuando el motor de su coche blindado traído especialmente desde Washington lo dejó varado en el camino del Vaticano a la embajada de su país en Roma.
Después de unos minutos de espera detrás del vidrio polarizado, el vehículo volvió a ponerse en movimiento hasta que se topó con un nuevo inconveniente: el auto presidencial era demasiado ancho para la puerta de entrada de la embajada. Bush debió descender y continuar a pie.
Fuente:Prensa.com

viernes, noviembre 17

Las meteduras de pata del príncipe de Edimburgo


Un nuevo libro de próxima publicación en el Reino Unido recoge las meteduras de pata más destacadas del príncipe Felipe de Edimburgo, esposo de la reina Isabel II, conocido por su rápido ingenio y frecuentes comentarios fuera de tono. 'Duke of Hazard: the wit and wisdom of prince Philip', de Phil Dampier y Ashley Walton, que recopila anécdotas de los últimos 60 años, no ha causado muy buena impresión al secretario privado del príncipe, Miles Hunt-Davis, que asegura que los extractos no son "indicativos de su personalidad" publicó ayer 'The Sunday Times'.

Nacido en Corfú en 1921, el príncipe Felipe, a punto de cumplir 85 años, fue bien acogido por los británicos cuando se casó con la futura reina Isabel II, pero, según el periódico, desde el principio los cortesanos se preocuparon por su tendencia a expresar sus opiniones sin tapujos.

El nuevo libro cuenta cómo en 1963, representando a la soberana en una ceremonia por la independencia de Kenia del Reino Unido, se dirigió al nuevo dirigente del país, Jomo Kenyatta, justo antes de que se arriara la bandera británica, y le espetó:
"Seguro que quiere hacer esto?"

Son conocidas sus alusiones, consideradas xenófobas, a los ojos «como ranuras» de los chinos, las «barrigotas» de los húngaros y al «pijama» que supuestamente visten los nigerianos.

En un festival en Cardiff (Gales), le presentaron a un grupo de jóvenes de la Asociación Británica de Sordos, que estaban junto al escenario en que tocaba un bullicioso grupo caribeño, comentó:
"¿Sordos? Junto a esa banda, no me extraña que estéis sordos".

Los patinazos principescos han bordeado la mala educación: en una ocasión, un turista sueco le saludó al paso de su carroza y le contó orgulloso que su hija cumplía ese día seis años: "¿Y qué?", contestó el príncipe, provocando el llanto de la pequeña.

Según el libro, dijo una vez que cuando un hombre abre la puerta del coche a una señora,"o tiene coche nuevo o mujer nueva".

En una fiesta organizada en Londres por la oficina de la Commonwealth (la mancomunidad de ex colonias y protectorados del Reino Unido), Felipe se dirigió a un sonriente invitado negro y le preguntó:
"¿De qué exótico lugar del mundo procede usted?".

El interlocutor, que resultó ser Lord Taylor de Warwick, le respondió:
"Soy de Birmingham (ciudad del centro de Inglaterra)".

El último jugoso comentario se ha conocido este mismo fin de semana cuando aseguró que las ceremonias olímpicas "son un fastidio", y que, en los Juegos de 2012 en Londres, él y la reina planean hacer "lo mínimo posible".

Fuente:Periodista Digital