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martes, noviembre 20

La reina Isabel II y el príncipe Felipe celebran sus bodas de diamante


La reina Isabel II y su marido, el Duque de Edimburgo, recibieron el mejor regalo imaginable con motivo de la celebración de su sesenta aniversario de boda: tener a toda su familia reunida en torno a una mesa. Fue en Clarence House, residencia oficial del príncipe Carlos y sus hijos Guillermo y Enrique y estos, como buenos anfitriones, cuidaron de que todos los detalles estuvieran a punto para la ocasión. A pesar de que el día exacto es el martes, día 20 de noviembre, los hijos y nietos de la pareja no han podido esperar para festejar una convivencia que comenzó en 1947.La hoy Monarca era por entonces aún princesa heredera del país cuando le dio el sí quiero a su esposo, tras recibir cerca de 10.000 telegramas de felicitación y más de 2.500 regalos llegados de todos los rincones del mundo. Según los detalles difundidos por el palacio de Buckingham, fue la primera ceremonia real en la Abadía de Westminster en la que se introdujo el toque de trompetas y su filmación se proyectó en numerosos cines del país, donde miles de ciudadanos británicos pudieron verla. Durante este más de medio siglo juntos, el Duque no ha faltado a ninguna de los viajes que ha emprendido la Reina, acompañándola en todos sus compromisos oficiales.El templo en el que se juraron amor eterno será mañana de nuevo escenario de un multitudinario servicio religioso al que asistirán, además de la Familia Real británica, el Primer Ministro, Gordon Brown, los ex jefes de Gobierno, Margaret Thatcher y John Major, y otras 2.000 personas –entre ellas algunas parejas que se casaron el mismo día que la Soberana. Durante dicha ceremonia, el hijo mayor del príncipe Carlos, Guillermo, será el encargado de hacer una de las lecturas, mientras que la actriz Judi Dench leerá también una poesía.
El escenario es el mismo: los jardines de la mansión de Broadlands, en el condado de Hampshire, al sur de Inglaterra, lugar donde pasaron su noche de bodas. Las vestimentas de ambos son similares. Ella lleva puesto el mismo broche en la solapa de su chaqueta y el mismo collar de perlas, regalo de su padre, Jorge VI, al cuello. Y su brazo también se entrecruza cariñosamente con el de su esposo. Si no fuera por el inevitable paso del tiempo, nadie diría que entre estas dos imágenes distan sesenta años. Cuando faltan pocas horas para que cumplan seis décadas de la boda entre la princesa Isabel -hoy reina de Inglaterra- y el teniente Felipe Mounbatten -hoy duque de Edimburgo-, nada mejor que una imagen para retratar su larga y romántica historia. Y eso que la semejanza estre ambas instantáneas, según ha insistido el palacio de Buckingham, no haya sido más que una simple coincidencia, lo que le otorgaría, incluso, más significado. Cena familiar en Clarence House Son varios los actos que se han organizado para festejar las bodas de diamante de la pareja. Como preludio del aniversario, su hijo, el príncipe Carlos, heredero a la Corona británica, les ofreció anoche una cena en su honor en Clarence House, a la que asistieron los familiares más cercanos. Hoy, víspera de su aniversario, la Reina y su esposo volverán a recorrer el pasillo de la Abadía con motivo de un servicio religioso que oficiará el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, en recuerdo de tan memorable fecha. A la misa asistirán dos mil invitados, entre los que se encontrarán veinte británicos que contrajeron matrimonio el mismo día que la Soberana. Tampoco faltarán a la cita el actual primer ministro británico, Gordon Brown, y los ex jefes de Gobierno conservadores Margaret Thatcher y John Major, ha asegurado el palacio de Buckingham. El príncipe Guillermo de Inglaterra, primogénito de Carlos de Gales y segundo en la línea de sucesión a la Corona, realizará una lectura. Así como la actriz británica Judy Dench, quien leerá un poema escrito especialmente por el poeta inglés Andrew Motion.
Fuente:Hola!
Foto:EL Mundo

miércoles, octubre 31

La polémica visita del rey


El rey Abdala de Arabia Saudita realiza la primera visita de Estado de un monarca de su país al Reino Unido en 20 años, en medio de la polémica por por una entrevista entrevista concedida a la BBC y por críticas a su régimen de gobierno.


Este martes la reina Isabel II dio la bienvenida al visitante en la sede de la Guardia Real.
El recibimiento protocolario y ceremonial incluyó el desplazamiento del monarca en una carroza tirada por seis caballos blancos hasta el Palacio de Buckingham, donde se ofrecerá un banquete en su honor.
La comitiva real llegó a la capital británica en seis aviones y luego necesitó 84 limosinas para trasladarse al centro de Londres, en medio de fuertes medidas de seguridad.
Pero más allá de la pompa y la ceremonia, lo que ha marcado la visita es la polémica.
La visita, entre pompa y controversia

miércoles, septiembre 5

Primera mujer «beefeater»



Por primera vez en más de cinco siglos, los guardianes de la histórica Torre de Londres, los famosos "beefeaters", acogieron hoy en sus filas a una mujer.
Moira Cameron, una simpática escocesa de 42 años, se incorporó al puesto como si fuera una estrella, perseguida por una nube de periodistas y fotógrafos deseosos de conocer a la nueva "beefeater".
"Este sitio es mágico. Es un trabajo maravilloso y me siento muy afortunada de poder desempeñarlo", dijo Cameron, que vistió con orgullo el uniforme azul marino de ribetes escarlatas y el sombrero a juego que caracteriza a los guardianes de la fortaleza.
La centinela se mostró especialmente contenta con los "grandes bolsillos" de su atuendo, al confesar -con garbo y coquetería- que guardaba en ellos un espejo y un pintalabios, entre otros objetos.
La flamante alabardera logró el empleo, remunerado con unos 29.600 euros anuales y el derecho a residir en un apartamento de la Torre a orillas del río Támesis, tras imponerse en un concurso a cinco hombres. De esa manera, Cameron acabó con uno de los últimos bastiones exclusivamente masculinos que existen en el Reino Unido.
Feliz por el nuevo fichaje, el jefe de los "beefeaters", John Keohane, que luce una poblada barba (rasgo típico de muchos guardianes de la Torre), comentó que hoy "es un día histórico".
"Los tiempos cambian y hay que comprender y respetar eso. La vida para las mujeres era muy diferente (hace siglos)", señaló Kehoane, al subrayar que a Cameron "no se le tratará de forma diferente" por su mera condición de fémina.
La vigilante accedió al puesto después de cumplir el requisito indispensable de haber prestado un mínimo de veintidós años de servicio en las Fuerzas Armadas del Reino Unido, ya que ingresó en el Ejército en junio de 1985.
El cuerpo de "beefeaters" fue creado en 1485 por el rey Enrique VII de Inglaterra (1491-1547) con el cometido oficial de vigilar a los prisioneros de la Torre, así como las Joyas de la Corona.
Esos vigilantes también eran responsables de los famosos cuervos de la fortaleza, pues, según reza la leyenda, al menos seis de estos pájaros deben residir en el recinto para salvaguardar el futuro de la Monarquía y el Reino Unido.
Pese a no estar claro el origen del término "beefeater" (literalmente "comedor de carne"), los historiadores creen que proviene de la ración diaria de carne con la que eran retribuidos esos alabarderos por sus servicios.
Según documentos que datan del siglo XIX, los guardianes de la fortaleza recibían en conjunto una ración al día consistente en unos 11 kilos de carne de res, 8,5 kilos de cordero y 7,5 de ternera.
A ese respecto, Cameron bromeó hoy al ser preguntada si era carnívora o vegetariana: "Soy omnívora -respondió-, pues me gustan ambas cosas (la carne y la verdura)".
Actualmente, el cuerpo de "beefeaters" está integrado por 35 efectivos, a parte del jefe, y una de sus principales tareas es guiar el recorrido de los dos millones de visitantes de todo el mundo que cada año acuden a la Torre.
Aunque Cameron ha dedicado los últimos meses a aprender las veintiuna funciones diarias de los guardianes, incluida la célebre "Ceremonia de las Llaves" (tradicional cierre nocturno de la fortaleza), aún deberá esperar para ejercer de guía.
"Tengo que aprender la historia (de la Torre)", admitió la centinela.
La Torre de Londres, cuya construcción inició en 1078 Guillermo El Conquistador (1027-1087), se ha usado como fortaleza, palacio, prisión, patíbulo, arsenal, almacén del tesoro, zoológico, casa de la moneda y, desde 1303, como sede de la Joyas de la Corona.
Por eso, como avisa un cartel a la entrada del baluarte, todo aquél que siga hoy día a un "beefeater" escuchará "historias de reyes, de traidores, de prisioneros y de hechos sangrientos...".

jueves, julio 5

Príncipe Guillermo sin posibilidad de gobernar Australia

Guillermo, de 25 años, al parecer se interesó por ese puesto, que es básicamente ceremonial, según señala un libro sobre su madre, la princesa Diana, publicado ahora con motivo del décimo aniversario de su muerte.

Sydney.- El príncipe Guillermo de Inglaterra no tiene ninguna posibilidad de conseguir el puesto de gobernador en Australia, según dejó en claro hoy en Canberra el primer ministro australiano, John Howard.
Guillermo, de 25 años, al parecer se interesó por ese puesto, que es básicamente ceremonial, según señala un libro sobre su madre, la princesa Diana, publicado ahora con motivo del décimo aniversario de su muerte.
Cuando se le preguntó al respecto, el conservador jefe de gobierno australiano, considerado ferviente partidario de la monarquía, respondió a una radio local: “Desde hace tiempo tenemos claro que ese puesto debe ser para un ciudadano australiano”.
El líder de la oposición, Kevin Rudd, comentó: “Australia es mejor exportando miembros de casas reales como la princesa Mary (de Dinamarca) que importándolos”. Mary es oriunda de Tasmania y está casada con el príncipe Federico de Dinamarca, heredero de la Corona.
La reina de Inglaterra es la jefa de Estado de Australia, donde es representada por un gobernador general. El candidato a ese puesto es propuesto por el jefe de gobierno y desde hace años es siempre para un australiano.
En el libro “The Diana Chronicles”, de Tina Brown, se asegura que también el príncipe Carlos, heredero de la Corona y padre de Guillermo, ambicionó ese puesto.
Fuente:Milenio

lunes, mayo 7

Máxima etiqueta en la Casa Blanca para rendir honores a la reina Isabel II


Lecciones de protocolo para Bush


WASHINGTON.- ¿Cómo hace George W. Bush, un texano que pone los pies sobre la mesa, toma agua directamente de la botella, habla con la boca llena, y que una vez le dio a la canciller alemana Angela Merkel un improvisado masaje en el hombro, para prepararse para una comida oficial con la reina de Inglaterra? Con los consejos de un instructor de protocolo y etiqueta... y con un poco de estímulo de su esposa. La Casa Blanca está revolucionada por la visita, programada para mañana, de la reina Isabel II y de su esposo, el príncipe Felipe, la primera desde 1991, cuando era presidente Bush padre, y la Casa Blanca dice que la cena en su honor no es solamente el acontecimiento social del año, sino también el acontecimiento de ese tipo más importante de la presidencia de Bush.


Además, será escrutado por toda la elite social de Washington, debido a que se trata de un choque de culturas: el arrastrado acento texano se enfrenta con el cuidado inglés británico. Es una gala con ropa de etiqueta -la primera y posiblemente única ocasión de etiqueta de la administración Bush- y, según se dijo, el presidente norteamericano, que no se caracteriza por su gusto por la ropa de etiqueta, no se mostró demasiado entusiasta, hasta que intervino la señora Bush. "Creo que la señora Bush está encantada con la ocasión y con la ropa formal, y lo dejaremos así", dijo Amy Zantzinger, la secretaria social de la Casa Blanca, mientras elaboraba un plan para sentar a 134 comensales en una enorme pantalla computarizada situada detrás de su escritorio.


Zantzinger dijo que no había recibido pedidos de invitación: aparentemente, los que no habían recibido ya una de las elegantes invitaciones sabían que sería una torpeza reclamarlas. Sin embargo, la exclusividad de la ocasión originó algunos momentos incómodos, como cuando la secretaria social se encontró el otro día con Bush padre en un pasillo. "Estaba bromeando y dijo: «Es la invitación más deseada de toda la ciudad», con todo desenfado", y luego agregó: "Si él hubiera deseado venir, habría podido hacerlo".


Ante esto, la secretaria de prensa de la primera dama, Sally McDonough, interrumpió para hacer una amable corrección. "No es que él no quisiera asistir", explicó, agregando que con sólo 134 comensales -28 de ellos miembros de las delegaciones oficiales británica y estadounidense-, Bush padre sería invitado a la "cena de reciprocidad" que la pareja real ofrecerá en la embajada británica el martes. El apodo con el que Bush llama a su padre -le dice "41", por haber sido el presidente número 41 de los EE.UU.- es bien conocido, y seguramente no necesitará que ningún asesor de protocolo le advierta que no debe referirse a la reina llamándola "Segunda". Aun así, tal como lo hace en cada visita oficial, la Casa Blanca ha consultado al Departamento de Estado sobre el protocolo oficial y ha puesto a disposición un pequeño cuadernillo con indicaciones.


Es una publicación no clasificada, pero definitivamente no es pública. No obstante, algunos asistentes de la primera dama revelaron algunos puntos: habrá que dirigirse a la reina llamándola "Su Majestad", pero el príncipe será "Su Alteza Real". En el caso de las damas, una reverencia es aceptable, pero no imprescindible. No se le estrecha la mano a la reina a menos que ella la ofrezca primero.


Y una vez que Su Majestad termine de comer, la comida de todo el mundo habrá concluido. (No es grave, dijeron algunos asistentes de Bush: "El es muy rápido para comer"). El cuadernillo también incluye restricciones dietéticas; en el caso de la reina sólo hay una: "No le gusta la comida picante", dijo Anita McBride, la jefa de personal de la Laura Bush.


Por Sheryl. G. Stolberg y Jim Rutenberg De The New York Times

Traducción: Mirta Rosenberg


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La Casa Blanca sacará mañana del armario sus mejores manteles de damasco, la cubertería de plata donada por una rica heredera de Montana y la vajilla Lenox adquirida por los Clinton para agasajar a la reina Isabel II de Inglaterra.El que ya se ha bautizado como 'acontecimiento social del año' es la primera cena de 'gran gala' de la presidencia de George W. Bush, quien quiere dejar claro, con la majestuosa ceremonia, que 'Estados Unidos no tiene un aliado y amigo más cercano que el Reino Unido'.'Nuestros países comparten una relación excepcionalmente próxima basada en profundos lazos culturales e históricos, una lengua común, valores e intereses compartidos y el compromiso con la defensa de la libertad alrededor del mundo', informó la Casa Blanca en un comunicado.



Los actos de bienvenida comenzarán a las 10.50 hora local (14.50 GMT), cuando está previsto que la soberana británica y su esposo, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, lleguen a los jardines de la residencia oficial estadounidense.La pareja real será recibida con una salva de 21 cañonazos y los himnos nacionales de los dos países, en un acto que presenciarán alrededor de 7.000 personas, desde diplomáticos hasta congresistas, funcionarios del Departamento de Estado, miembros del gabinete y grupos de estudiantes.Bush e Isabel II pasarán a continuación revista a las tropas desplegadas en los jardines de la Casa Blanca y pronunciarán seguidamente unas breves palabras.


La agenda del día incluye también una cena de máxima etiqueta con 134 invitados y a la que Bush asistirá ataviado con frac, una indumentaria que no goza de los favores del poco protocolario ranchero de Texas, a quien le gusta poner los pies sobre la mesa y beber agua directamente de la botella.



Cada una de las 13 mesas del convite de gala estará adornada con 'significativas piezas históricas' de la colección de la Casa Blanca, que incluye candelabros y detalles ornamentales con varios siglos de antigüedad.



La cena de cinco platos incluirá aperitivos, sopa, pescado, carne, ensalada y postre.La Casa Blanca ha distribuido un listín con consejos protocolarios sobre el tratamiento debido a la Reina, algunos de los cuales han transcendido a la prensa, como la recomendación de dirigirse a la soberana como 'Su Majestad' y al duque de Edimburgo como 'Su Alteza'.Además, cuando Isabel II acabe de comer, todo el mundo debería de haber finalizado, una sugerencia que a Bush, famoso por comer rápido, probablemente le resulte fácil seguir.



El despliegue organizativo incluye también a siete floristas, que se han encargado de preparar centros ornamentales para cada una de las habitaciones de acceso público de la Casa Blanca.Los arreglos florales oscilan desde las rosas color crema y las lilas blancas del salón en el que se celebrará la cena de Estado hasta las rosas amarillo pálido de la sala diplomática.



La llegada de la Reina ha hecho, además, que se hayan pintado de nuevo algunas partes de la mansión oficial y llevó a la primera dama, Laura Bush, a pedir que se desempolvasen fotografías de otras visitas de la realeza, entre las que figura una de la reina Isabel II bailando con el entonces presidente Gerald Ford (1974-1977).La soberana británica visitó EEUU por última vez en 1991, cuando el padre del actual presidente ocupaba la Casa Blanca.


Su gira de seis días por la costa este de Estados Unidos coincide con la conmemoración del 400 aniversario de Jamestown, el primer asentamiento británico permanente en Estados Unidos, fundado en 1607 sobre el río James por alrededor de un centenar de colonos que cruzaron el Atlántico en busca de fortuna.



La Reina visitó el viernes el enclave y participó el sábado en la 133 edición del tradicional Derby de Kentucky, en el hipódromo de Churchill Downs.Su agenda incluye, asimismo, una gira el martes por el Centro Espacial Goddard de la NASA en Maryland y sendas visitas a un hospital de niños en Washington y al Memorial de la II Guerra Mundial.

Fuente:Terra.es

Los estadounidenses se ponen al día en protocolo para recibir a Isabel II


PRIMERA VISITA EN 16 AÑOS

La reina de Inglaterra visita la antigua colonia y los estadounidenses han desempolvado los manuales de protocolo para no olvidar detalles como que los sombreros, poco populares a este lado del charco, no se deben utilizar tras caer la tarde.
Esa es una de las reglas de etiqueta compiladas en la página oficial de Tim Kaine, el gobernador del estado de Virginia, primera parada de la gira de seis días que la reina Isabel II y su esposo, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, realizan por la costa este de Estados Unidos.
About The Queen - Royal EtiquetteProtocol
When the Queen enters a room, everyone stands (with the exception of her late mother when she was alive).
-When first meeting the Queen, she should be addressed as "Your Majesty" and then "Ma'am" (rhymes with jam) thereafter. When departing, address her as "Your Majesty" again.
-By rank, the Duke of Edinburgh is lower than the Queen; thus he is addressed as "Your Royal Highness" (NOT Your Majesty, aka King). After first introductions, he should be addressed as "Sir" and when departing addressed as "Your Royal Highness" again.
-Whoever hosts the Queen is expected to walk beside the Royals and make introductions as required.
-At least in Britain, when the Queen stops eating, you stop as well.
-In general, there are no obligatory codes of behavior, especially in the U.S. -- as we do not recognize the Queen as our Head of Nation, etc.
-Bowing is not required of U.S. citizens; shaking hands is acceptable. In Great Britain and the Commonwealth states, men bow and women curtsy. Men bow their head only, dropping it from the neck. Women perform a small curtsy, placing the right foot behind the left heel and then slightly bending the knees. Handshakes also work in the Commonwealth.
Dress
Members of The Royal Family do not wish anyone to be put to unnecessary expense by buying special clothes, hats or gloves. The following points may, however, be of use in answering queries:
-There is no requirement for hats to be worn, though it is entirely acceptable to do so. Hats are not normally worn at functions after 6:30 p.m.
-There is no requirement for gloves to be worn. However, if a woman wishes to wear gloves, they need not be white but should not be taken off before the wearer is presented.
-Where black tie and long evening dress are called for, cocktail dress, national dress and dark lounge suit are also acceptable.

La lista protocolaria recuerda a unos estadounidenses poco amigos de las formalidades que, al menos en Gran Bretaña, cuando la reina deja de comer durante un ágape, el resto también debe hacerlo.
Además, cuando Isabel II entra en una habitación todo el mundo se pone en pie, aunque, en contra de lo que pueda parecer, las reverencias son prescindibles y "es aceptable", llegado el caso, el socorrido apretón de manos.

Los que todavía alberguen dudas sobre cómo proceder en caso de toparse con la realeza pueden llamar a una "línea caliente" habilitada para la ocasión.

Ese esfuerzo informativo podría permitir que no se repita el aprieto que pasó el presidente Ronald Reagan (1981-1989) cuando en la Casa Blanca sirvieron una taza de té al príncipe de Gales, durante una visita oficial, al estilo americano y dejaron la bolsita dentro del recipiente.
La anécdota de Reagan salió a relucir este miércoles tras la publicación de extractos de sus diarios.
Numerosos simpatizantes
Por lo demás, el entusiasmo suscitado por la visita real era visible en las afueras de la legislatura de Richmond, la capital de Virginia, donde se dieron cita desde primera hora de la mañana más de un centenar de seguidores para conseguir un buen sitio desde el que observar a la soberana de 81 años cuando se desplace a pie hacia el Capitolio.

Tras su llegada, la soberana y su esposo participaron en una breve recepción en la mansión del gobernador.

Finalizado el ágape, la pareja se desplazó al Capitolio donde fueron cumplimentados por los jefes de ocho tribus indígenas, que interpretaron una danza tradicional para rendir tributo a la representante de la corona británica.

La reina se dirigió, a continuación, a la Asamblea General de Virginia.

400 años de Jamestown
La pareja real ha viajado a EEUU para conmemorar el 400 aniversario del asentamiento de Jamestown, que se celebra oficialmente la próxima semana.
Isabel II y el duque de Edimburgo visitarán el viernes el enclave, sede de la primera colonia británica con carácter permanente fundada en 1607 sobre el río James.
Los festejos en torno al aniversario de Jamestown, que según la cadena de televisión CNN costarán unos cinco millones de dólares y que serán financiados por fondos públicos y privados, se centrarán, por primera vez, en las tres culturas que coincidieron en Jamestown: ingleses, indios nativos y africanos.

Se trata, según el diario 'The Boston Globe', de un "cumpleaños difícil" dado el carácter agridulce de la "conquista de América".

El rotativo recuerda las complejas relaciones entre indios y británicos, que culminaron en un intento de masacre por parte de los nativos en 1622 y fueron seguidas por posteriores represalias de los colonos.

"La historia está llena de paradojas y Jamestown es un recordatorio de la ambición, la violencia y la opresión que forman tanta parte de esta civilización como la lucha por los derechos humanos de los que los estadounidenses se vanaglorian hoy", dice el 'Globe' en un editorial.
Además de la visita a Virginia, la agenda de la reina incluye el Derby de Louisville, en Kentucky, una gira por el Centro Espacial Goddard de la Nasa en Maryland y sendas visitas a un hospital de niños en Washington y al Memorial de la II Guerra Mundial.

La soberana será recibida el lunes en la Casa Blanca por el presidente de EE.UU., George W. Bush, y asistirá a una cena de gala en su honor en la residencia oficial.
Fuente:El Mundo y Página oficial de Tim Kayne

domingo, abril 22

Camilla figura por primera vez en un retrato de la Familia Real


La esposa del príncipe Carlos y duquesa de Cornualles, Camilla, figura por primera vez en un retrato de la Familia Real británica que se expondrá en Londres a partir de este jueves, informó hoy la agencia PA. El cuadro, elaborado por el artista de origen ruso Sergéi Pavlenko, conmemora el ingreso del príncipe Enrique, tercero en la línea de sucesión al trono, en el Ejército británico, después de su graduación en abril del 2006 de la elitista academia militar de Sandhurst.
El óleo, de estilo impresionista, se expondrá hasta el 13 de mayo en las galerías londinenses del Mall durante la exposición anual de la Royal Society of Portrait Painters, antes de ser colgado en las paredes de dicha academia, donde también recibe instrucción el príncipe Guillermo.
En la imagen, la reina Isabel II; su esposo, el príncipe Felipe de Edimburgo, y el príncipe Carlos aparecen sonrientes a las puertas de uno de los edificios de esa institución militar mientras observan a Guillermo y Enrique. Todos los hombres de la familia, así como el general Andrew Ritchie, también retratado, llevan uniforme. No es la primera vez que Pavlenko, de 53 años y con nacionalidad británica, pinta a la Familia Real, ya que en 2000 plasmó a la Reina en una imagen que después fue utilizada en sellos.
Sobre su último trabajo, asegura que no lo abordó de manera especial por la importancia de los modelos, ya que "todos los seres humanos pueden ser buenos sujetos", aunque reconoció que, al tratarse de la Realeza, la obra cobra una dimensión "histórica". Para pintar el cuadro, el segundo retrato de grupo de la monarquía en tiempos modernos, Pavlenko, que empezó meses antes de la graduación, utilizó primero figuras para diseñar la composición y después fue pintando a algunos de los protagonistas según éstos iban teniendo tiempo para posar.
El día de la ceremonia consiguió formarlos a todos en las escaleras del Old College de Sandhurst -institución que le encargó el cuadro- para sacar unas fotos que le servirían para realizar la obra definitiva. Finalmente, los miembros de más edad de la Familia Real, incluida la Soberana, posaron individualmente para que el artista, formado en la Academia de Bellas Artes de San Petersburgo, perfilara sus rasgos. Según Pavlenko, Guillermo y Enrique, así como el resto de su familia, dijeron que el cuadro "les había gustado" cuando lo vieron colgado por primera vez, casi terminado, en la academia militar.