Mostrando entradas con la etiqueta protocolo social. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta protocolo social. Mostrar todas las entradas

lunes, noviembre 26

Protocolo y Buenas maneras


Protocolo y Buenas maneras

Pablo Batlle Mercadé, José Carlos Sanjuán Monforte y Juan Sunyé Mendía

El protocolo es el conjunto de normas que rigen la organización de actos y reflejan los usos, costumbres y tradiciones de un país. Es también un medio para la proyección de la imagen pública de instituciones, organizaciones o particulares que manifiestan así su saber hacer en diferentes situaciones. En esta exhaustiva obra, compuesta por dos volúmenes, tres grandes expertos en protocolo le ofrecen toda la información necesaria para comprender el ceremonial y la normativa del protocolo de Estado, así como las claves para la organización y el comportamiento en los diferentes compromisos laborales, sociales o familiares que se nos puedan presentar.Se trata de una herramienta imprescindible tanto en el ámbito institucional y empresarial como en el de la correcta relación entre las personas, destinada a directores de empresas o instituciones, jefes de Relaciones Públicas, responsables de Comunicación y profesionales o particulares que deseen conocer las pautas que guían el comportamiento social.Este primer tomo se centra en el protocolo oficial de estado y otros protocolos no oficiales aplicados a la vida pública, sobre los que realiza un repaso histórico así como una delimitación de conceptos. Se centra especialmente en el protocolo de la Casa Real y de las Altas Instituciones del Estado.El segundo libro aborda esta temática desde una perspectiva más cercana ya que se centra en el protocolo privado o social. La cortesía, la urbanidad, el vestuario adecuado para cada acto, la forma de organizar y comportarse en los eventos más habituales de nuestra vida social o profesional, y algunas normas básicas de oratoria son los principales contenidos de esta obra, que dedica también un capítulo a la aplicación del protocolo en eventos a los que acuden personas con discapacidad.

Pablo Batlle Mercadé es experto en Protocolo, Etiqueta, Heráldica, Vexilología y Relaciones Públicas. Ha sido subdirector y más tarde director del Departamento de Relaciones Públicas y Protocolo de RTVE. También ha desempeñado su labor como Jefe de Gabinete del Gobernador Civil de Asturias y Barcelona, y como director del Gabinete del Secretario de Estado para las Administraciones, del Gabinete del Secretario de Estado de Educación, Universidades, Investigación y Desarrollo, y del Gabinete del Secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, entre otros. Es además codirector de los cursos de Protocolo de la Universidad de Oviedo.

José Carlos Sanjuán Monforte es licenciado en Dirección de Empresas, Marketing y Relaciones Públicas, y Diplomado en Genealogía, Heráldica y Nobiliaria. Es también director de la Consultora Monforte & Asociados, especializada en Comunicación, Protocolo y Organización de actos, así como de Esbratina Servicios, S. L., y del suplemento “Protocolo siglo XXI” de la revista Diplomacia siglo XXI, además de socio estratégico del Departamento de Comunicación de la empresa Unión FENOSA. Entre otras ocupaciones, ha trabajado como asesor del Ministro Portavoz del Gobierno en la Presidencia del Gobierno, director de Relaciones Públicas y Protocolo de RTVE y Jefe de Negociado en el Departamento de Protocolo de la Casa de Su Majestad el Rey.

Juan Sunyé Mendía es diplomático de carrera. Ha desempeñado, junto con varios destinos en el extranjero, las funciones de Segundo Introductor de Embajadores y de Subdirector General en la Unidad de Protocolo y Ceremonial del Estado en la Dirección General de Protocolo de la Presidencia del Gobierno. Miembro de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, ha impartido también cursos en la Escuela Diplomática, en la Universidad de Oviedo y en el Instituto Nacional de Administración Pública. Actualmente ocupa la Segunda Jefatura de la Embajada de España en Dinamarca.

ISBN: 978-84-480-4743-6 CÓDIGO 479184 19 x 25 cm / 350 + 250 pp.
ESTUCHE DE LUJO+ 2 LIBROS TAPA DURA
PVP 58,00 euros

jueves, junio 7

La buena educación


¿Qué es la buena educación? ¿Cómo salvar los escollos de la convivencia sin nunca perder la compostura? ¿Qué significa la sensibilidad y el respeto en una sociedad en la que la ambición, las prisas y las ganas de tenerlo todo están a la orden del día?
A través de las anécdotas de una familia, la autora reflexiona acerca de la urbanidad, el civismo y la corrección y deplora la falta de sensibilidad imperante en nuestra sociedad. Aunque su relato está lleno de referencias continuas a personajes, programas de televisión y sucesos de plena actualidad, Aranguren no elude comparar a las generaciones pasadas con la actual y nos anima a recuperar viejas formas de relacionarnos y a entender que los modales son un bien que merece la pena preservar.

Fuente:FNAC

jueves, abril 26

El más completo tratado de buena educación vuelve a editarse




No solo es importante saber que los espárragos blancos se toman con los dedos, o que la tortilla francesa no se corta con el cuchillo; hay que saber distinguir, en igualdad de oportunidades, lo que implica caballerosidad y no machismo. "La caballerosidad no es cosa del pasado. La práctica de un cúmulo de detalles de cortesía, ejercitados con elegancia y arraigados en la hombría de bien, son elementos que hacen al verdadero caballero." Afirma la autora, y también: "La verdadera feminidad rechaza la discriminación de la mujer, pero se diferencia del «feminismo» en que mantiene y salvaguarda todos lo valores y cualidades que le son propios".


Conocer las formas en el trato y las costumbres de otros países, puede ayudar a que las relaciones sean un éxito, o a que terminen en claro fracaso.En una sociedad donde imperan los valores democráticos, se hace más que nunca necesario otorgar a cada persona la dignidad que le es inherente, sin dejarse llevar por tendencias groseras y denigrantes.


¿A donde nos llevarán los jóvenes del botellón? ¿Qué futuro les puede deparar a ellos? No se puede dar nada por supuesto. Existen jóvenes ejemplares y son esos los que tendrán que marcar la pauta. Salvaguardar los valores, es algo que hay que defender y fomentar para que la dignidad de la persona prevalezca y no se aniquile a base de olvidos y descuidos, imponiendo lo vulgar y lo chabacano. En este libro escrito por Carmen Soto, encontrará el lector, formas que ayudan a lograr una sociedad más humana, donde impere la delicadeza sobre la brutalidad, la amabilidad sobre el despotismo, lo bello sobre lo gregario, la cultura sobre la ignorancia, lo interesante sobre el aburrimiento.Conocer el orden de precedencia que rige en los distintos países, los tratamientos, o lo que implica que a una persona se le haya otorgado una condecoración, es importante para todos al hacer un viaje o al tratar con personas de otros continentes.
Sin dar nada por supuesto, esta guía de buenas maneras le ofrece –en lo práctico– cómo presentarse y actuar en cada momento ante las más variadas situaciones."Las Buenas Maneras. Usos y costumbres sociales. El Protocolo". Está editado por Ediciones Palabra y consta de 414 páginas.

domingo, abril 22

Una experta cree que el protocolo contribuye a educar a los niños

Cómo comportarse en la mesa, en clase, con los compañeros o, incluso, qué hay que hacer cuando se escapa una flatulencia involuntaria son algunos de los temas que se tratan en el libro que la burelense María del Mar Castro publicará el próximo verano y cuyo título reza Protocolo social para niñas y niños.
La autora, licenciada en Economía y especialista en Protocolo Social, basa su libro en los cursos que ha dado tanto a adultos como en diferentes centros educativos de la provincia de Lugo. El resultado es una obra, «dirigida a niños, de cuatro a once años, padres y profesores en la que se enseña que es más fácil destacar por la buena educación que por los malos modales», dice Castro.
Un trabajo único La obra de Mar Castro tiene la peculiaridad de que, aunque hay obras de comportamiento, «no hay ninguna en España que se ocupe del protocolo social en los niños». Acompañada de las ilustraciones de Estefanía Sánchez Fole, da pautas de comportamiento que «abarcan todas las situaciones que el niño se encuentra a lo largo del día», desde la higiene personal hasta el comportamiento en una fiesta de cumpleaños.
A la pregunta de si este «saber estar» en todas las situaciones no puede llegar a constreñir la espontaneidad de los pequeños, Mar responde que no, «ya que lo importante es que el niño sea él mismo, que actúe con sencillez y con espontaneidad», pero dentro del respeto hacia los demás. Para Mar Castro, «vivimos en un época en la que en general somos educados, pero tenemos que recuperar normas de comportamiento». Castro tiene dos hijas gemelas y afirma que lo que aconseja en el libro lo cumple con su familia; «me dicen a veces que qué suerte he tenido con mis hijas, sin embargo, esto es un trabajo que ocupa los 365 días del año. En la educación no te puedes relajar».
Fuente:La Voz de Galicia

martes, marzo 13

El gobierno chino enseña modales a sus ciudadanos




El Gobierno de Pekín ha iniciado una original propuesta para enseñar civismo a sus habitantes con el objetivo de que el previsible medio millón de turistas que visiten la ciudad durante los próximos Juegos Olímpicos se lleven una buena impresión de la misma. Una de las malas costumbres que tienen los chinos es la falta de respeto en las colas. Los habitantes del país asiático lo practican sin rubor en estaciones de tren, autobuses, metro, cines, bancos y cualquier otro lugar en el que un enjambre de personas intentan acceder al mismo servicio. Los residentes allí están acostumbrados a este hecho, y se mantienen imperturbables cuando se "cuelan" delante de ellos. Sin embargo, los extranjeros que visitan la ciudad se quedan pasmados. Por ese motivo, todos los días 11 de cada mes el Gobierno ha decidido establecer el "día de hacer cola". La elección del día no es arbitraria... el 11 puede simular la figura de una persona (representada con el 1), detrás de otra. Pero esta no es la única iniciativa que se ha puesto en marcha. Anteriormente ya se habían puesto en marcha sendas campañas contra las costumbres de escupir en la calle o tirar la basura en cualquier lugar a través de los medios de comunicación estatales y la participación de ciudadanos ejemplares. Pero la capital china no es la única que está empeñada en limar los vicios de sus ciudadanos. Shanghai, que en 2010 celebrará la Exposición Universal, anunció en enero que equipará sus taxis con bolsas para escupir, con el objeto de acabar con el hábito común de bajar la ventanilla y hacer volar las secreciones hacia el asfalto.
Fuente:DIRCOM

martes, febrero 27

Etiqueta y protocolo


Las formas en las relaciones sociales
Para poder efectuar algún cambio positivo en nuestra vida, a veces debemos cambiar la forma de ver la vida, debemos tratar de perfeccionar nuestra forma de ser y hasta nuestra forma de sentir. Las relaciones sociales se perfeccionan, con el ejercicio recíproco de tratar a los demás como uno desea ser tratado. Si una persona utiliza con sus allegados y colaboradores formas cordiales y afectuosas, éstos le responderán con el mismo afecto y deferencia. A continuación les expongo algunas formas, que considero son muy importantes en el trato social:
Mantener las distancias:Es la base para fomentar relaciones duraderas y de verdadera amistad. Es guardar cierta reserva amable. La persona que insiste en tutear a todos, que confía a cualquiera sus cosas o se inmiscuye en los asuntos de otros, fácilmente tropieza con la frialdad de los demás, al percibir síntomas de superficialidad en ella. La confianza no puede imponerse jamás, solamente puede inspirarse. Por esto, mantener las distancias respecto a nuestra propia intimidad, no sólo es útil entre compañeros de trabajo, también es necesaria, en otro grado, para la vida familiar. Algunas personas, tratando de forzar la intimidad, abruman con confidencias de índole privada. Esto sólo puede provocar una falsa amistad o peor aún impedirla.

Ostentación: La persona ostentosa carece del encanto propio de la verdadera categoría, porque ansía siempre ser el centro de atención. Ostentación es hacer alarde de relaciones, conocimientos o de conquistas amorosas, rodearse de cosas por la exclusiva razón de que llamen la atención, como ropa, accesorios, carros, etc. La persona ostentosa conquista a los fácilmente impresionables y provoca en ellos el vicio de la adulación. Las personas de buen gusto, por el contrario, no se dejan captar por esas ostentaciones y más bien tienen un sentimiento de rechazo hacia esas actitudes.

Elogios:Tener una visión positiva de las personas siempre es agradable. Hay momentos en que es necesario demostrarlo con palabras expresivas. Sólo la persona que observa lo valioso que hay en los demás sabe expresarlo como muestra de agradecimiento o benevolencia, ganándose la simpatía de todos. Cuando una persona expone un punto de vista verdaderamente interesante durante el curso de una conversación, es justo reconocer su acierto. De igual manera es de buena educación que el invitado celebre las obras de arte, o el buen gusto en la decoración de la casa y los detalles que ayudan a crear un ambiente acogedor. El justo elogio se distingue de la adulación, que implica siempre falta de sinceridad o de prudencia. Es perfectamente correcto que un caballero resalte la elegancia, amabilidad o belleza en la mujer, pero es poco femenino en la mujer hacer referencia directa a detalles personales del caballero.

Expresiones vulgares:El lenguaje empleado por una persona no sólo denota su grado de inteligencia, sino también su cultura y educación. En la conversación ha de evitarse el uso de expresiones rebuscadas y cursis, pero también aquellas que estén a la última moda, ambos extremos denotarían una actitud de superficialidad. Utilizar palabras de doble sentido no deja de demostrar muy mal gusto, cuando el segundo sentido es grosero. La persona educada debe evitar en su conversación las palabras vulgares y no decirlas nunca si hay alguna dama presente.

Sandy Pou de Fernández
Experta en Protocolo, Organización de Actos y Ceremonial.
Avalada por el Consejo Superior de Comunicación y Relaciones Públicas de España y la Indiana University of Pennsylvania.

martes, enero 16

Los modismos del mundo hispano tienen su portal en la red

El proyecto de Jergas del Habla Hispana comenzó en 1997 cuando una amiga española de la creadora del sitio aficionada a las telenovelas mexicanas, en sus cartas siempre preguntaba el significado de palabras desconocidas en España.
“Cuando me di cuenta de todo el vocabulario que le había enviado por correo, inicié un glosario de mexicanismos”, expresa la autora en la página.
Decidió entonces que lo que necesitaba era un glosario de mexicanismos que se convirtió en el diccionario más grande de jerga que se encuentran en la red.
Pero se dio cuenta de que también los mexicanos se confunden cuando escuchan otras expresiones en español utilizadas habitualmente por los habitantes de otros países de América Latina o España y por ello decidió ampliar su glosario a otras formas del habla, apoyándose en la sabiduría popular.
Roxana Fitch aclara que el diccionario se ha ido creando sin el respaldo de ninguna institución académica, es cien por ciento popular; sin embargo sí hace diferencias entre el argot propio del continente americano y el de España, así como los vocablos de origen indígena.
El proyecto se ha nutrido de la información de los mismos usuarios, algunos de ellos se han convertido en colaboradores, pero también contiene información de libros de autores contemporáneos de toda el habla hispana.
La página reúne palabras que son expresiones típicas de cada país de habla hispana y que convierten el español neutro e insípido en algo pintoresco y vivo, algo que nos da un poco de la esencia de cada pueblo.
El sitio permite consultar cualquier término usado en los países iberoamericanos en un diccionario general o seleccionar el de cada país.
Así, cuando una persona mexicana escucha a un chileno decir vámonos “al tiro”, podrá consultar esta página y saber que la expresión significa “inmediatamente”.
De acuerdo con la autora, Jergas del Habla Hispana ha sido utilizado por miembros de la policía de Madrid para entender el particular lenguaje de la delincuencia latinoamericana que opera en España.
El portal contiene una interesante sección donde se puede conocer el significado de algunas frases en casi 20 países y el cual resulta de gran interés para los visitantes.

domingo, diciembre 24

EL ARTE DEL PROTOCOLO EN LA MESA / El pan nuestro de cada día

Según las normas de protocolo y la buena educación, en la mesa el uso y disfrute del pan, como el de cualquier otro alimento, se debe regir por una serie de normas protocolarias. El pan se coloca en la parte izquierda nuestro plato, a la altura de las copas, aproximadamente. Puede ponerse un platillo auxiliar para el mismo.
Dependiendo del lugar donde se esté, este puede ser una pieza individual (un bollito), una rebanada o un trozo de cualquier tipo de pieza de pan (existen múltiples variedades de pan, en cuanto a tamaños y tipos)El pan se trocea únicamente con las manos. No se debe utilizar ningún tipo de cubierto, ni tradicional ni especial, para trocear el pan. Solamente se utiliza el cubierto, y no generalmente en la mesa, para abrir un bollo o trozo de pan para hacer un bocadillo (meter o untar algo en su interior)El pan se va troceando a medida que lo vamos comiendo. No se deshace todo el pan en pedacitos y se van comiendo.
Tampoco se toma el pan a mordiscos directamente desde la pieza o rebanada. Hay que tener cuidado de no hacer muchas migas al trocearlo (por eso debe hacerse encima del plato). Tampoco se debe jugar con el pan (hacer bolitas con la miga o cosas por el estilo)Si se quiere consumir alguna parte del pan, una corteza muy tostada, la miga, etc. debemos separar esta parte y dejarla a un lado del platillo del pan.Nunca encima de la mesa. También podemos depositarla en nuestro plato cuando hayamos terminado; de esta manera cuando nos retiren el plato se lo llevarán.El pan es un alimento que acompaña a todos los platos y es un 'elemento' de ayuda a la hora de comer.
Se puede 'empujar' con el algún pequeño trozo de alimento que se resiste a ser tomado con el tenedor o la cuchara.El pan que se ha mojado o ha empujado un alimento se debe comer, o al menos dejarlo a un lado del plato, pero nunca vuelve a la mesa. Y mucho menos al platillo del pan. En teoría tampoco se moja, ni con la mano ni con el tenedor, en fuentes o salseras comunes. Nunca debe salir de nuestro plato.
Fuente:Diario Montañés

viernes, diciembre 1

La buena educación

Según Beatriz de Dios, el ceremonial social es mucho más que buenos modales: habla de una actitud, de una ética y de una estética; en suma, de un arte para vivir en sociedad

"Ya se han escrito todas las buenas máximas. Sólo hace falta ponerlas en práctica"

Esta frase que Blas Pascal pronunció en el siglo XVII cobra actualidad en tiempos en que la educación para la convivencia social, las buenas maneras, la cortesía en el trato cotidiano y el cuidado de detalles elementales a la hora de relacionarnos con nuestros semejantes parecen haber quedado relegados a uno de sus momentos más pobres en la historia contemporánea.

No obstante, crece la conciencia de que en un mundo vertiginoso y de cultura descartable el encanto personal y la aplicación de reglas armónicas tanto en nuestra vida diaria y laboral como en las grandes ocasiones de nuestra vida social hacen la diferencia.

El lenguaje del cuerpo, la vestimenta, el peinado, el perfume, los accesorios, la puntualidad, la conversación, el arte de recibir: estos y muchos otros aspectos del intercambio social y del protocolo son encarados por Beatriz G. de Dios en su libro Recibir en casa y todo el ceremonial social.

Con sencillez y naturalidad –las mejores aliadas del buen gusto–, la autora comparte con los lectores 30 años de experiencias vividas con quienes hacen del ceremonial social un arte de vivir.

Beatriz G. de Dios es profesora de historia del arte y está muy vinculada al mundo de las artes plásticas en Buenos Aires. Estudió ceremonial en la Facultad de Humanidades de Clermont-Ferrand, Francia, y en Suiza. En París se especializó en savoir vivre et savoir recevoir, en contacto con los mejores estudiosos del tema.

Se graduó en el Instituto Argentino de Ceremonial y desde entonces colabora con su fundador, el embajador Jorge Blanco Villalta, en el dictado de cursos, seminarios y conferencias. Su personal estilo le permite enseñar ceremonial sin solemnidad, transmitiendo una sensibilidad para la vida de todos los días.

Para escribir el libro no consultó ningún texto; esforzó su memoria para recordar cada acierto que apreció y cada error que cometió o vio cometer a lo largo de más de 30 años. Evocó noches perfectas y desastres absolutos, y esos apuntes fueron el borrador de esta obra: el libro que siempre buscó y nunca pudo encontrar.

–No había ningún libro argentino de estas características y los editados en España no me servían porque tienen un tinte muy local, muy solemne y un poco engolado.

–En cambio, usted pregona la naturalidad como clave del buen gusto…

–Yo digo que se puede y se debe ser fiel a las normas, pero con naturalidad. Eso lo aprendí en Francia. La naturalidad se consigue planificando hasta el último detalle para evitar imponderables. No hay nada peor que mostrarnos desbordados, cansados, pendientes de todos los detalles, pero pendientes “mal” ante los invitados. Por eso digo que la planificación previa es clave, hasta para improvisar.

–¿Qué pasos básicos hay que seguir?

–Hay que encarar las cosas con realismo respecto de los recursos con que contamos, el espacio, el tipo de ayuda, prever los platos que conviene servir si no tenemos una gran estructura de apoyo, tratar de tener todo a mano: desde un florero por si alguien trae flores hasta un costurero o un quitamanchas por si alguien lo pide. La idea es tratar de ausentarnos lo menos posible porque, si desaparecemos, el invitado se siente culpable y piensa que está molestando.

Cuando uno logra incorporar la técnica del arte de recibir, tiene siempre una estructura básica armada. Nada peor que pasarse 10 minutos en la cocina buscando las tacitas de café o la jarra para el agua.

–¿Qué otros elementos ayudan a crear un buen clima con nuestros invitados?

–Un tema importante está relacionado con la conversación, y no habría que perder de vista que en toda conversación social hay temas prohibidos: religión, política partidaria y enfermedades. También, todo aquello que signifique ostentación, así como las preguntas directas, los interrogatorios, la excesiva curiosidad, los comentarios personalizados del tipo: “¿Estás más gorda o me parece?”. Otras reglas importantes: ser tolerante, no monopolizar o acaparar la conversación, ser prudente, no ser autorreferencial, no hablar de la pequeña anécdota diaria....

–En esos casos, ¿qué debe hacer el anfitrión?

–El que monopoliza puede ser entretenido, pero hay un límite. Es obligación del anfitrión interrumpir al prima donna y hacerle una pregunta a otra persona, igual que cuando surge un tema desagradable: el dueño de casa debe cortar el asunto conflictivo o desviarlo hacia otro lado.

–¿Cómo manejar otras situaciones incómodas, percances, papelones?

–Mi experiencia me dice que los más grandes papelones suelen ser orales. Hay percances que nos hacen sonrojar, pero lo que generalmente “mata” es lo que decimos. Ahora bien, los dueños de casa no corrigen, no hacen comentarios, y deben ser discretos en solucionar los problemas que se puedan presentar. Cuando se retiren los invitados, lloraremos sobre la mancha en la alfombra o sobre los trozos de cristal o de porcelana, pero nunca delante de los invitados, y menos frente a quien originó el percance. Desaparecer para solucionar el problema es lo último que debemos hacer. Asumamos los riesgos de recibir.

–Si tuviera que señalar un solo punto flaco en el comportamiento social de los argentinos, ¿cuál sería?

–Me parece que uno de los más evidentes es el mal manejo de los cubiertos en la mesa. Hoy los chicos salen de colegios carísimos siendo perfectamente bilingües, pero no saben comer porque nadie les enseñó, y luego no es fácil aprender todo junto de grande. Muchos no saben reglas básicas, como que está prohibido colocar los cubiertos en posición de remo, es decir, apoyados sobre el borde del plato tocando el mantel con el mango. Parece increíble, pero es así. Esto es serio incluso desde el punto de vista laboral, porque hoy cada vez más las entrevistas de trabajo en ciertos niveles incluyen una comida de evaluación con el candidato.

–Si la comida no es muy formal, ¿se puede dejar que la gente se siente libremente en la mesa?

–Jamás, ni en la comida más informal debemos permitir que los invitados se sienten libremente a su gusto. Lo único que obtendremos es que los hombres se agrupen en un extremo de la mesa y dejen a las mujeres en el otro, creando claramente dos focos de conversación y, en la práctica, dos comidas paralelas. Decirles “siéntense como quieran” es una falla. Hay que distribuir a los invitados en la mesa. Las precedencias aplicadas a la vida social no son tan rigurosas como las del ámbito diplomático u oficial, pero no dejan de ser importantes. Los invitados se fijan muy bien qué sitios les destinaron en las mesas, conocen la ley de la derecha. La elección de los invitados y su posterior ubicación son muy importantes y ponen en juego el éxito de nuestra comida.

–Cada vez hay mayor informalidad con relación a la vestimenta. ¿Qué hacer cuando no se tienen pautas claras al respecto?

–La primera obligación del anfitrión es indicar a qué está invitando, porque eso les dará la pauta a los invitados de cómo vestirse. Un caso problemático se da hoy en día con la gente que vive en countries, pues como se trata de su casa de todos los días a veces dan comidas muy formales, y suele ocurrir que los invitados van de sport por el solo hecho de ir a un country. Luego se sienten mal porque al llegar encuentran a los dueños de casa muy arreglados y elegantes. Por eso, si no se tienen pistas, ante la duda hay que vestirse de una manera neutra. Y si se está muy desorientado, lo mejor es preguntar.

–¿Es aconsejable adelantar el nombre de los otros invitados, aun cuando la reunión no sea demasiado formal?

–Cuando se invita es conveniente adelantar los nombres de los demás invitados, para que sepan a qué atenerse en el caso de posibles enemistades, evitar que luego se sientan mal o que tengan la opción de excusarse, llegado el caso. El más grande homenaje que podemos hacerles a los demás es abrirles las puertas de nuestra casa; por eso, desde el nombre de mi libro quise darle toda la fuerza a la idea de casa. A veces se teme no estar a la altura de otras grandes reuniones a las que nos invitaron. Pero peor es no retribuir, y no hay que disculparse cada 5 minutos. Lo ideal es crear un buen clima, romper el hielo con elegancia y sencillez, hacer sentir cómodos a nuestros invitados. En ceremonial social no enseñamos buenos modales, sino una estética, una moral con relación a las actitudes. No hay que olvidar que la cortesía es la belleza del gesto.

Por Carmen María Ramos

Detalles que conviene recordar

• Celular: jamás puede sonar en un entierro, una misa, un teatro. En una reunión social, si se espera una llamada muy importante, se puede dejar encendido, aunque advirtiendo previamente por qué deberemos atender esa llamada. Pero la recomendación general es ser prudente con el uso del teléfono móvil porque entorpece la comunicación con el entorno y relega a quienes nos rodean a un segundo plano.

• E-mail: su uso social también tiene muchas limitaciones. En un RSVP se puede poner una dirección de e-mail, pero no como única opción porque mucha gente no tiene e-mail y la estaríamos complicando o haciendo sentir mal. Su uso debe ser muy acotado, como un recordatorio, pero de ninguna manera puede reemplazar la tarjeta con nuestro nombre para un pésame, por ejemplo, o para saludos personales de fin de año.

• Cigarrillo: el cenicero a la vista indica que en esa casa se puede fumar, pero siempre hay que pedirles permiso a los demás invitados. Si no hay ceniceros a la vista el visitante debe entender que no está autorizado a fumar. En caso de que decida preguntarle a la dueña de casa, ésta lo tiene que autorizar. Pero no se fuma en la mesa ni entre un plato y otro. En todo caso, después del postre.

• Regalos: si se celebra algo, hay que avisar, para que la gente sepa o decida si llevar o no regalo. Ante otro tipo de invitación, el ceremonial dice que no hay obligación de llevar nada, pero si el invitado se siente muy incómodo por llegar con las manos vacías una opción es aportar algo para el café o algún detalle que sepa que les gusta o les interesa a los dueños de casa. Llevar vino no es aconsejable porque pone al anfitrión ante la disyuntiva de qué vino servir, si el que él previamente había planificado o el que le traen de regalo. Insisto: no estamos obligados, pero si llevamos un vino decimos: “Para tu bodega”. Con esta frase, liberamos al dueño de casa del compromiso de tener que abrir la botella.
Fuente: La Nación Revista