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jueves, enero 4

Brindan el último homenaje a Gerald Ford en Michigan



Una guardia de honor llevó el féretro dentro de la iglesia episcopal Grace, donde el secretario de Defensa de Ford, Donald Rumsfeld, y el sucesor del ex mandatario, Jimmy Carter, recordaron su servicio público.



Ford recibió sepultura ante su viuda Betty, sus hijos, nietos y bisnietos y ante varios de sus amigos más íntimos, que horas antes le rindieron un último homenaje en un funeral privado en esta pequeña ciudad del norte de EU que el ex presidente siempre llamó su casa.



En una ceremonia sobria, Ford fue enterrado al sonido de 21 salvas de cañones y de 21 aviones militares sobrevolando el cielo y tras varios himnos de exaltación a la patria como America The Beautiful.

miércoles, enero 3

Washington recibe el féretro del ex presidente Gerald Ford






El ex presidente Gerald R. Ford regresó ayer a la capital donde fue jefe de Estado y legislador, esta vez dentro de un féretro que fue recibido con salvas de cañones y la poca pompa que deseaba para cuando muriera.


Al caer la noche, una nave de la flotilla de la Casa Blanca trajo el cadáver del 38o. presidente a la Base Andrews de la Fuerza Aérea, para la realización de exequias, desde California, donde los dolientes desfilaron junto a su féretro en recuerdo del modesto hombre convertido en jefe del Poder Ejecutivo en una época de trauma nacional hace 34 años.


El vicepresidente Dick Cheney, jefe de personal de Ford en ese entonces, estuvo presente durante la breve ceremonia para recibir el cuerpo y fue uno de los portadores del féretro.




Su llegada inició la parte a realizarse en Washington del funeral de Ford con honores de jefe de Estado, en una ruta desde Maryland a Virginia y luego a través del Puente Arlington Memorial hasta la capital —adornado con banderas estadounidenses—, pasando por el monumento a los caídos en la Segunda Guerra Mundial y luego al Capitolio, para el primer servicio fúnebre y la exhibición del ataúd hasta el martes.


Otros portadores fueron el ex secretario de la Defensa, Donald H. Rumsfeld, quien fungió como secretario de Defensa durante el mandato de Ford y hasta hace poco durante el del presidente George W. Bush; el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan; el medio hermano de Ford, Richard Ford, así como Henry Kissinger.

En tanto, en el Capitolio se recordó también a Ford, un hombre cuya mayor ambición, que nunca logró en una época en que los demócratas controlaban el Congreso, era ser presidente de la Cámara de Representantes.


Pero entonces ocurrió lo inesperado: al renunciar el vicepresidente Spiro Agnew en medio de un escándalo, el presidente Richard Nixon nombró a Ford para sustituir a Agnew, y luego Ford sucedió a Nixon cuando éste terminó su gobierno al enfrentar el caso Watergate.

"Algo inesperado me ocurrió mientras estaba camino a ser presidente de la Cámara de Representantes", dijo alguna vez el ex mandatario en tono de broma.


Previamente, en Palm Desert, California, miles de personas esperaron en fila hasta tres horas para darle un último adiós al ex presidente Ford en la iglesia a la que acudía con su familia después de retirarse de la vida pública.

A partir del viernes y durante algunas horas de ayer en la mañana, los autobuses llevaron a las decenas de dolientes a la iglesia episcopal St. Margaret desde un punto de reunión ubicado a unos ocho kilómetros de distancia.

El ataúd cerrado de Ford permaneció en la iglesia para que el público lo viera hasta ayer en la mañana. Luego la ex primera dama Betty Ford acompañó el cadáver de su esposo a Washington. Tras dos servicios fúnebres en la capital, Ford será enterrado en Grand Rapids, Michigan, el 3 de enero.
Gerald Ford falleció el martes pasado a los 93 años.

Fuente:La Opinión

viernes, diciembre 29

Funerales con máximos honores para Gerald Ford




Gregory Willard, representante de la familia del ex gobernante, señaló en un comunicado que los actos fúnebres se iniciarán en California el viernes y durarán hasta el miércoles próximo, cuando su cuerpo será sepultado en la ladera de una colina, junto a su museo presidencial en Grand Rapids, en el estado de Michigan.




Willard indicó que las ceremonias fúnebres comenzarán con un servicio religioso privado que se oficiará el viernes en la iglesia de Saint Margaret, en Palm Desert (California).El cuerpo de quien en 1974 se convirtió en presidente de EEUU tras la dimisión de Richard Nixon y ayudó al país a superar el escándalo del Watergate, será trasladado el sábado a Washington y el féretro quedará expuesto en la rotonda situada bajo la conocida cúpula del Capitolio, sede del legislativo de EEUU.




La exposición del cadáver de Ford en este recinto reservado sólo para las grandes ocasiones -sólo diez presidentes, hasta ahora, han sido velados en este lugar- demuestra el respeto con el que EEUU quiere despedir a este hombre que, a 30 años vista de la dimisión de Richard Nixon, es considerado como un 'salvador' del país.El féretro estará expuesto en el Capitolio -en el que Ford hizo gran parte de su carrera política como congresista- hasta el martes 2 de enero, señaló el portavoz de la familia Ford.

Willard indicó que en lo que constituye un cambio en la tradición vinculada a los decesos de presidentes de EEUU, el féretro de Ford estará expuesto en la entrada principal de la Cámara de Representantes y, después, en la del Senado.

El portavoz manifestó que ese cambio tiene como objetivo resaltar el buen recuerdo que tenía el ex presidente hacia su largo historial de actividades en ambas ramas de Congreso de EEUU.'Sé personalmente cuánto esos dos tributos significaban para el presidente Ford', señaló.Los presidentes suelen estar implicados en sus propios funerales 'y pueden elegir entre uno sencillo o uno con honores plenos.Depende de la familia', afirmó Barbara Owens, portavoz del equipo que trabaja en la planificación de los servicios fúnebres de Ford.Desde que murió Lyndon Johnson (1973), el primer funeral de Estado que tuvo lugar en 30 años fue el de Ronald Reagan (2004), mientras que el primero se celebró en honor de William H. Harrison (1841), que fue el primer presidente que murió mientras estaba en el poder.Tras la muerte de Ford, el presidente George W. Bush ordenó que las banderas ondeen a media asta en todos los edificios gubernamentales de EEUU, así como en todas las legaciones y dependencias estadounidenses en el extranjero.Además, el puesto militar de Fort Myer, adjunto al cementerio militar de Arlington, lanzará salvas de cañonazos cada media hora hasta medianoche.

En un mensaje dirigido a la nación, pronunciado y televisado desde su rancho de Crawford (Texas), Bush aseguró que Ford fue un 'hombre de honor que se ganó el respeto de todos aquellos que trabajaron junto a él'.'Fue un gran estadounidense que dio a nuestro país muchos años de dedicación y servicio' y 'llegó cuando más lo necesitábamos', añadió Bush.Ford asumió el poder en la Casa Blanca en agosto de 1974 cuando el presidente Richard Nixon presentó la renuncia al cargo acosado por el escándalo del Watergate sobre espionaje político.Los otros ex presidentes de EEUU supervivientes son Jimmy Carter, George Bush (padre) y Bill Clinton.
Fuente:Terra

miércoles, diciembre 13

Celebran misa fúnebre en su honor



El funeral del ex dictador chileno Augusto Pinochet comenzó con el traslado del féretro por ocho cadetes del Ejército desde la sala central de la Escuela Militar, donde fue velado, hasta el patio Alpatacal, donde se celebró una misa fúnebre.




El oficio religioso, que comenzó a las 11.00 horas (14:00 GMT) fue encabezado por el obispo general castrense, Juan Barros, quien se refirió a Pinochet como ex Jefe de Estado y destacó la figura de su esposa, Lucía Hiriart.Además, el sacerdote pidió perdón por los errores que pudo haber cometido Pinochet y afirmó que el golpe militar de 1973 se produjo por las "situaciones complejas" que vivía el país durante el gobierno del extinto presidente Salvador Allende (1970-1973).




Sus palabras fueron aplaudidas efusivamente por los asistentes, que recibieron, sin embargo, con pifias e insultos a la ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, la única representante del Gobierno en las exequias, quien no saludó a la familia del fallecido.La ira de los seguidores de ex dictador se dirigió también contra la ausente presidenta Michelle Bachelet, quien decidió no otorgar honores de Estado a Pinochet.




Blanlot, cuya presencia en la ceremonia había sido rechazada previamente por la familia, llegó acompañada por los comandantes en jefe del Ejército, La Armada, la Aviación y el director de Carabineros.Sin embargo, durante el ritual de la paz en la misa, la hija menor de Pinochet, Jacqueline, tendió la mano a la ministra de Defensa.Posteriormente los nietos del fallecido ex gobernante realizaron las lecturas bíblicas durante el oficio, que congregó a cerca de 3 mil personas.Entre ellas, además de la familia, se encontraban ex ministros de su gobierno, militares en retiro, amigos y sus partidarios.Durante el oficio religioso el ataúd de Pinochet estuvo cubierto por la bandera chilena y sobre ella su uniforme de gala, las condecoraciones y su gorra.La ceremonia sigue con una serie de discursos, entre ellos el de tres nietos, uno de ellos llamado Augusto Pinochet, cadete de la Escuela Militar, quien justificó que su abuelo asaltara el poder con las armas en 1973.




También hablaron su hija Lucía Pinochet, el empresario Hernán Guillof, el ex ministro de su gobierno Carlos Cáceres y el general retirado Juan Guillermo Toro, además del comandante en jefe del Ejército, el general Oscar Izurieta.Posteriormente, su cadáver será llevado al patio de honor de la Escuela Militar en una cureña, presidida por un caballo sin jinete, símbolo de la pérdida de un alto oficial, tras lo cual se le rendirán los honores militares, que incluyen tres descargas de artillería.




Tras cumplir con el protocolo, el general Izurieta entregará a la viuda una bandera de Chile.




El Gobierno ha ratificado que se ha puesto en marcha un dispositivo de seguridad para la ceremonia militar por el ex gobernante de facto, que sigue dividiendo a los chilenos después de 33 años del cruento golpe de Estado que lideró y durante el que más de 3 mil personas fueron víctimas de violaciones de los derechos humanos, entre ellas mil 200 desaparecidos.Aunque los detalles sobre el protocolo para las honras fúnebres se dieron a conocer, el destino de los restos del dictador chileno (1973-1990) sigue siendo un misterio celosamente guardado por su familia.Sólo se sabe que Pinochet será incinerado, aunque se desconoce en qué cementerio ni donde reposarán sus cenizas.La decisión, por expreso deseo del dictador, al parecer obedece también, según comentarios de prensa, a que de esta manera la familia evita tener una tumba eternamente vigilada.




Tras cumplir con las normas de protocolo, el Ejército entregará el cuerpo del dictador a su familia.A partir de ese momento se desconoce donde se llevará a cabo la ceremonia de cremación que contará con el apoyo logístico del Ejército, según fuentes allegadas a la familia, y no se dará información al respecto por razones de seguridad.Según ha trascendido, las alternativas son cementerios de Santiago, Viña del Mar o Iquique, mientras algunas fuentes señalan que las cenizas de Pinochet serán depositadas en la capilla de su finca de "Los Boldos", en la costa central chilena, su refugio favorito.La cuestión de la seguridad en esta jornada no es menor, toda vez que a la misma hora del funeral, organismos de derechos humanos y familiares de las víctimas de la dictadura llevan a cabo en la Plaza de La Constitución, frente al palacio de La Moneda un acto en conmemoración de las víctimas del régimen militar.




El Gobierno busca controlar las movilizaciones y evitar que los simpatizantes y detractores del dictador se enfrenten provocando disturbios y daños como los del pasado domingo.

martes, diciembre 12

Que o la tumba serás... LOS PREPARATIVOS PARA LA MUERTE DE AUGUSTO PINOCHET



Hernán Guiloff escuchó atentamente al general Pinochet en su reclusión de Virginia Waters, cuando le confesó que alguna vez pensó en construirse una tumba que emulara la cripta de Napoleón Bonaparte.



El empresario y vicepresidente de la fundación que lleva el nombre del ex dictador no se sorprendió. A Pinochet le fascinaba la figura del emperador francés y era conocida su atracción por la vida y obra de los césares romanos, contó el periodista Jon Lee Anderson en un perfil de Pinochet para la revista “The New Yorker”, publicado en 1998.



Esas obsesiones, explicaba Anderson en 2002, decían “más de la visión sobre sí mismo y sobre la política de Pinochet, que cualquier tratado sobre su personalidad”. En los cuatro encuentros que sostuvo con el general, el periodista descubrió que mucho de lo que había hecho Pinochet, desde la construcción de la carretera austral hasta el bautizo de sus hijos con nombres de césares (Augusto y Marco Antonio), “revelaba una estrecha relación entre el poder absoluto y sus héroes”.



Aunque en Virginia Waters, Pinochet no se lo dijo a Guiloff, aparentemente en su fuero interno albergaba el deseo de ser absuelto por la historia, al igual que Napoleón, y también ansiaba un funeral digno de un Jefe de Estado y que sus restos descansaran en el altar de la patria junto a su otro gran referente político-militar: Bernardo O’Higgins. Hoy, nada de eso será posible.



EL MAUSOLEO
Tampoco podrá ocupar el mausoleo familiar que le encomendó construir, bajo estricto sigilo, a su prima Mónica Madariaga en los albores de la dictadura. Cuando el sepulcro en el Cementerio General estuvo listo, doña Avelina Ugarte, su madre, le dijo: “Póngale afuera Pinochet Ugarte”. “Pero la Lucía le armó el quilombo del siglo y le hizo cambiar la inscripción a Pinochet-Hiriart”. La historia que Madariaga cuenta a LND está también relatada en “La muerte de Pinochet: Crónica de un delirio”, de Fernando Villagrán y Marcelo Mendoza. El libro retrata a cuerpo entero la influencia omnímoda que doña Lucía ha ejercido sobre su marido. También detalla los bombazos que ha sufrido el mausoleo donde están alojados los restos del padre y la madre del general.



En la actualidad, el mausoleo familiar (en la foto), ubicado a 200 metros de la entrada por Recoleta, sufre un olvido oprobioso. Sólo ocasionalmente militares acuden a limpiarlo. “No vienen desde noviembre”, dice una aseadora del camposanto.



EL FUNERAL
Pinochet, al estar procesado por causas de derechos humanos y de enriquecimiento ilícito, en caso de morir difícilmente accedería a honores de Estado. De acuerdo al Reglamento de Ceremonial Público y Protocolo de la Cancillería, la Presidenta Bachelet no está obligada a rendir honores ni decretar duelo oficial.



Aunque el reglamento especifica el tipo de honores –más de tres días de duelo oficial con suspensión de actividades o duelo oficial de tres o menos días sin suspensión de actividades–, su aplicación es facultad de la Mandataria junto al Ministerio del Interior, en relación al mérito de la persona.



En este caso, Bachelet ya se pronunció: “Francamente, a mí me violentaría tremendamente hacer una cosa de esa naturaleza (...) violenta la conciencia de los chilenos rendir honores a una persona que ha estado involucrada no sólo en temas de derechos humanos, sino incluso en temas de uso de dineros fiscales”.



De todas formas, el ex dictador recibirá honores militares por ser ex comandante en jefe del Ejército, consagrados en el Reglamento Administrativo de Servicio de la Guarnición del Ejército. Algo que podría descartarse si es condenado por la justicia. “Pero mientras haya un proceso, la ley presume inocencia”, especificó el general Óscar Izurieta en agosto pasado.



El protocolo fijado por el estatuto castrense establece la instalación de una capilla ardiente en la Escuela Militar, donde se realiza el responso fúnebre. La sección que constituirá la guardia de honor se colocará alrededor del féretro y estará compuesta por cadetes de las escuelas Militar, Naval y de Aviación, más una delegación de militares de todas las unidades por las que pasó Pinochet.



Los cadetes también servirán de escolta al vehículo que trasladará los restos a su lugar de descanso. Éste aún no ha sido definido por la familia, pero el pasado lunes, cuando el general estaba grave en el Hospital Militar, su hijo menor, Marco Antonio, confirmó que su padre será cremado: “Él lo manifestó hace tiempo. Una razón es evitar profanaciones”.



Así, Marco Antonio validó lo que es un secreto a voces en el Gobierno y el mundo militar: la cremación es el único camino posible. Si bien alguna vez se evaluó enterrarlo en el mausoleo familiar o en el institucional o incluso en la Escuela Militar, luego se desechó, pues sería objeto de protestas y manifestaciones.



Lo que la familia no aclaró es qué haría con las cenizas del ex gobernante, un foco de conflicto entre la esposa de Pinochet, Lucía Hirirart, y sus hijos Lucía, Augusto, Jacqueline y Marco Antonio, según un cercano a la familia. “No hay acuerdo, pero sería en un recinto familiar”, asegura.



Ya es claro que la ceremonia de cremación se realizará en uno de los cinerarios de Santiago (Cementerios General, Católico o del Hogar de Cristo). El cortejo fúnebre que marchará desde la Escuela Militar hasta el cinerario será encabezado por la guardia de honor y una banda militar, que al acercarse al lugar entonará una marcha fúnebre. Luego, vendrá la familia, el comandante en jefe del Ejército, el cuerpo de generales y los invitados.



Fuentes del Gobierno indican que el trayecto es el aspecto más problemático del ritual, ya que las manifestaciones a favor y en contra requerirán de un fuerte despliegue de seguridad.
Una vez en el cinerario, la banda ejecutará marchas y el himno del Ejército, “Los viejos estandartes”, o bien el himno institucional de las Fuerzas Armadas, “Yo tenía un camarada”. El féretro de Pinochet será cubierto con la bandera nacional y ésta le será entregada a Lucía Hiriart al final de la ceremonia. Las unidades que rendirán honores lo harán con fusil o carabina, y los estandartes deberán ir enlutados con una cinta negra.



En los minutos previos a la cremación, el comandante en jefe del Ejército pronunciará un discurso, seguido por oradores escogidos por la familia.



A la ceremonia no asistiría Bachelet ni sus ministros. El responso brindado por el Ejército podría contar con la presencia de la ministra Blanlot, aseguran en Defensa, ciñéndose al guión preestablecido en la carpeta que Bachelet recibió de manos de Ricardo Lagos en el traspaso de mando, el 11 de marzo pasado.



LA CARPETA
En lo que va del año, la Mandataria ha revisado en dos ocasiones los documentos del “protocolo Pinochet” legados por el anterior Gobierno: en agosto, cuando, a raíz del fallecimiento del dictador paraguayo Alfredo Stroessner, Izurieta se pronunció sobre los honores que el Ejército rendiría a Pinochet en caso de morir. Y el domingo pasado, en la reunión semanal del comité político en la casa de Bachelet, donde se analizó el estado de Pinochet y se acordó bajar el perfil, ya que es de “mal gusto” hablar de los funerales de una persona viva.
La otra arista del discurso oficialista, expresada por diversos miembros de la Concertación, fue reafirmar que “los honores de Estado” están restringidos a los presidentes elegidos por soberanía popular.



Los aspectos generales de esta doctrina fueron definidos por el Presidente Lagos a poco andar de su Gobierno. Un alto personero que entonces estuvo a cargo de monitorear el “factor Pinochet”, asegura que en la eventualidad de la muerte del ex dictador, “la situación estaba totalmente planificada”. Algo confirmado por el ex subsecretario de Interior Jorge Burgos, quien explica que se hizo un diseño en esa dirección “a partir del año 2001”, y por el ex secretario general de Gobierno Francisco Vidal. Este último dice que al asumir como ministro secretario general de Gobierno, en marzo de 2003, ya existía un “documento de normas protocolares que se preparó ad hoc para la posible muerte de Pinochet”.



Pero no sería hasta fines de 2004, cuando Ricardo Lagos enfrentó la amenaza real de que Pinochet muriera, que se terminó de afinar el rígido protocolo de su funeral. En diciembre, el ex dictador tuvo el accidente vascular más grave de su largo historial médico. Y el Mandatario, junto al general Juan Emilio Cheyre, coordinó los preparativos ante un eventual desenlace fatal. Para ello se le pidió a un experto en protocolo y al general Patricio Cartoni, comandante de la Guarnición de Santiago, que establecieran los pasos a seguir por las autoridades civiles y militares. “Ese documento se mantuvo hasta el 11 de marzo de 2006”, asegura Vidal.



LA INMOLACIÓN
Si bien la “doctrina” Bachelet respecto a Pinochet fue heredada del Gobierno de Lagos, tuvo un tímido precedente en el período de Frei, gatillado por la detención del dictador en Londres el 16 de octubre de 1998.



La prolongada estadía en la capital inglesa y el supuesto deterioro progresivo de su salud, amén del régimen de detención en Virginia Waters, encendieron las alarmas en La Moneda ante un escenario de pesadilla: que Pinochet muriera en suelo extranjero. Esta situación llevó al general Ricardo Izurieta y el ex ministro Raúl Troncoso a diseñar un plan de emergencia ante un hecho cargado de simbolismo, que podría ser usado para vincular indisolublemente su desenlace fatal con el exilio y muerte de Bernardo O’Higgins en Perú.



Algo de eso hubo. Un episodio desconocido de la detención de Pinochet en Londres, protagonizado por Francisco Javier Cuadra, revela la jerarquía mitológica que le conferían al deceso de Augusto en tierras lejanas algunos de sus adherentes. Durante una peregrinación a Virginia Waters, el ex vocero de la dictadura, dado al estudio de los clásicos griegos y la comprensión de los giros de la historia, le sugirió al general que se inmolara en Londres. Que falleciera en el exilio. Como O’Higgins y Napoleón. Al escuchar a su antiguo delfín, Pinochet se desmoronó y le respondió que la única salida viable era regresar a Chile en calidad de enfermo, para así evitar enfrentar a la justicia. Desencajado, por primera vez en su vida, Cuadra sintió que el “primer infante de la patria” no estaba a la altura de las circunstancias.



La salud y eventual muerte de Pinochet en el Reino Unido tuvo un protagonismo permanente en las conversaciones telefónicas entre el Presidente Frei y el Primer Ministro británico, Tony Blair, para buscar una salida política al “caso Pinochet”.



Felipe Gerdtzen y Mónica Pérez, autores de “Augusto Pinochet: 503 días atrapado en Londres”, recuerdan que Frei le preguntaba a Blair si estaba dispuesto a asumir las responsabilidades políticas de que Pinochet muriera allá. Efectivamente, sólo después de la detención del general en Londres, el comité político de Frei se abocó a cotejar las variables en caso de que muriera en el destierro. “Antes no era materia relevante”, confirma un alto personero que participó en dichas reuniones.



“Por eso se empieza a buscar su regreso a Chile por motivos de salud”, explica Gerdtzen, la opción aprobada por el Presidente a instancias de su canciller, José Miguel Insulza, quien levantó la tesis de “defender principios y no personas” para pedirle al Gobierno del Reino Unido la devolución del ex dictador para que fuera juzgado en Chile.



El 3 de marzo de 2000, siguiendo el guión preestablecido de su rol de incapacitado, Pinochet bajó en silla de ruedas del Boeing 707 que lo trajo de regreso. En el aeropuerto lo esperaban la televisión, sus hombres de confianza y sus incondicionales. Algo debió trizarse en La Moneda cuando Pinochet se levantó de la silla y saludó a sus adherentes con el bastón en ristre.


Fuente:La Nacional

La Moneda deja en manos del Ejército y el Ministerio de Defensa los preparativos del funeral de Pinochet

El comandante en jefe del Ejército informó a Bachelet sobre la muerte del ex dictador.
El Gobierno de Michelle Bachelet ha dejado en manos del Ejército y el Ministerio de Defensa las gestiones vinculadas a la preparación de los funerales por el ex dictador Augusto Pinochet, fallecido esta tarde a los 91 años de edad, en una clara muestra de que La Moneda pretende tomar distancia de la muerte del anciano militar.Sin que hasta el momento ninguna autoridad de La Moneda se haya referido públicamente al deceso del ex dictador, a las 16:15 horas (las 18.15 horas en España), se supo que el comandante en jefe del Ejército, general Óscar Izurieta, fue el encargado de informar a la Presidenta Michelle Bachelet acerca de la muerte de Pinochet.Así lo confirmó esta tarde el coronel Carlos Mezano, jefe del departamento de Comunicación del Ejército, quien adelantó que en las próximas horas el Ejército ofrecerá más información sobre cómo serán los funerales de Pinochet.
'Hay algunos detalles de último momento que hay que afinar bien antes de dar la información pública. Luego estaremos en condiciones de dar una información lo más completa posible del ceremonial y el protocolo respecto de esto', comentó.La muerte del ex dictador revive la polémica respecto a si Pinochet debe o no recibir honores militares.
El Gobierno ha hecho trascender que, al menos, Pinochet sí tiene asegurados los honores militares en su calidad de ex comandante en jefe benemérito.
Si bien no hay un protocolo que se refiera al tema, se supone que Pinochet no podría tener funerales de Estado ni tres días de duelo nacional debido a que fue presidente autoproclamado, no fue elegido por votación popular y, además, tiene cientos de procesos en su contra en los tribunales de justicia.
Bachelet, que encabezará a las 18:30 horas (las 22:30 horas en España) el comité político de los domingos, que se ha adelantado tres horas por la muerte del ex dictador, está reunida en su residencia con el comandante en jefe del Ejército y la ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, para afinar los detalles del funeral de Pinochet.
Fuente:Terra