
La propietaria de la librería Mercantil, María Luisa González Parada, fue la primera en dar ayer la voz de alarma, ya que su negocio está situado junto a la Obra Social de Cajastur. Como cada día, acudió por la mañana a abrir su negocio y se encontró con la sorpresa. Uno de los mástiles, de grandes dimensiones, estaba tirado en el suelo y todavía podían verse restos de la tela de una de las banderas, lo que indica que había sido arrancada. Pese a lo complicado de la operación, de momento no han aparecido testigos de los hechos. El hurto no fue visto ni por los taxistas que tienen su parada frente a la Obra Social. «Debieron hacerlo aprovechando que no había nadie en la parada, porque ningún taxista ha sido testigo de los hechos», explicó María Luisa González. «Es un acto de vandalismo», añadió.
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