lunes, agosto 21

Algunas gaffes del oficio



Hace unos días que el presidente Néstor Kirchner se fue sin saludar en medio de un acto oficial (finalmente, por suerte, no se trató de nada grave). Y hace unos meses que faltó sin aviso a una recepción que, en el Teatro Colón, la reina de Holanda había ofrecido justamente en su honor. Y no hace tanto que ciertos medios gráficos extranjeros se refirieron en tono crítico a las metidas de pata que el presidente argentino comete en el nivel protocolar.

Sin embargo, Kirchner no está solo en el pasillo de gobernantes argentinos que han tropezado en alguna oportunidad con una actitud o gesto reñidos con las normas dictadas y respetadas en nombre de la etiqueta.Diplomático de carrera, profesor y asesor en protocolo, el doctor Guillermo Fogg es director del Centro de Estudios de Relaciones Internacionales y Ceremonial (Ceric) y define su actividad casi sin protocolo: "Parece algo superficial, pero la forma hace a las buenas costumbres. Las grandes potencias cuidan celosamente el protocolo.

Pero se admite una maleable elasticidad, sobre todo en algunos casos no muy lejanos". Y se pone a recordar.Gaffes del oficio

*Cuando Helmut Kohl vino de visita a la Argentina, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, en la recepción difundieron la grabación del Himno alemán, pero... una versión un poco antigua, de la época de Hitler. El entonces canciller alemán quedó blanco de espanto al oír ciertas estrofas relacionadas con el Tercer Reich.

*Hace unos cuantos 9 de Julio, durante el desfile que presenció el presidente Fernando de la Rúa junto con su nieta, en el palco la chiquita se subió a caballito sobre la bandera de ornamento, cosa que se considera un agravio al símbolo patrio y figura como delito en el Código Penal.

*Y ni hablar del equipo de hockey las Leonas, que participó hace unos años en las olimpíadas: en numerosos medios gráficos apareció publicada una foto de las chicas envueltas en la bandera argentina a modo de poncho. Ahí mismo se observaba claramente a una de ellas limpiándose la nariz con la enseña patria. "Una falta gravísima", señala Fogg.


*"Las faldas de Lady Di –sigue Fogg–, que se acortaban cada vez más a medida que se alejaba de la realeza, también constituyeron una falta de protocolo."

*De visita por nuestro país, el presidente Bill Clinton llegó acompañado por su mujer, Hillary. "Comprobé con horror que la señora Clinton ¡apareció con pantalones en una reunión protocolar!", describe Fogg, todavía espantado.

*Una sensación similar produjo Zulemita Menem cuando acompañó a su padre en una visita a España. Ella se presentó con unos pantalones palazzo que no coincidían para nada con el ceremonial, y en otra ocasión se presentó con minifalda ante la infanta, que llevaba su falda pasando la rodilla.Pero eso no es nada...

*Cuando Su Santidad el papa Juan Pablo II visitó nuestro país por primera vez, en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno posaron para la prensa sentados en sillas: Leopoldo Fortunato Galtieri, Su Santidad Juan Pablo II, el brigadier Basilio Lami Dozo y el almirante Jorge Isaac Anaya. "Según el protocolo, es el dueño de casa el que debe darle la derecha al invitado de honor –educa Fogg–. Pero el presidente y sus asesores no sólo ignoraron ese detalle, sino que la foto recorrió el mundo."*En una ocasión le regalaron un caballo a Carlos Menem, que al montarlo notó que uno de sus zapatos se trababa en el estribo del recado. Entonces se sacó los dos zapatos y decidió dar una vuelta por los alrededores al trotecito. Al regreso, se apeó para descubrir, con sorpresa, que sus zapatos habían desaparecido. Los custodios habrían tenido que prestarle un par de mocasines. Dicen que dicen.Alejandro Schang Vitón Detalles, detalles “De la moda no opino, pero sí puedo opinar de la ropa desde el punto de vista del protocolo: al mediodía corresponde traje gris. Si la ceremonia es de importancia, tiene que advertirse en la invitación”, explica Guillermo Fogg, referente de pequeños grandes detalles en el complejo arte de hacer las cosas bien.“Después de las 18, aunque la invitación no lo aclare, corresponde traje oscuro o negro, camisa blanca y corbata discreta. En las comidas, traje azul marino o negro. Nunca sport ni gris. Si el hombre viste frac, smoking o uniforme de gala, la mujer debe ir de largo.“La actitud de los funcionarios argentinos que concurren a un encuentro protocolar de mañana, por ejemplo, en Europa, con sacos sport en lugar de traje gris, es tan bien vista como una cachetada. Los locales piensan que los agraviamos, o con benevolencia, que somos ignorantes o nos faltan las plumas.”

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