Aunque los padres de la pequeña optaron por una celebración eminentemente privada, numerosos curiosos no quisieron desaprovechar la oportunidad de demostrar su cariño a la Familia Real holandesa.
Salieron de sus casas y se congregaron en las inmediaciones del palacio para felicitar en esta feliz ocasión a los príncipes Constantino y Laurentien y saludar a sus ilustres invitados. Además de la Familia Real al completo y de numerosos amigos, como la princesa Marta Luisa de Noruega con sus hijas, Maud Angelica y Leah Isadora, cuya asistencia fue toda una sorpresa, estuvo presente también el primer ministro, J. P. Balkenende, por tratarse de una heredera al trono holandés.La princesa Máxima, madrina de LeonoreLos asistentes fueron llegando a la capilla del palacio Het Loo escalonadamente. Pero, sin duda, las llegadas que causaron más expectación fueron las de los miembros de la familia Orange.
Constantino y Laurentien, muy guapa con un elegante vestido rojo, aparecieron con sus hijos Eloise, Claus Casimir y Leonor (en brazos del príncipe) y los abuelos de los pequeños, la reina Beatriz, que también se decantó por el rojo, y los padres de la princesa Laurentien, los señores Brinkhorst; Guillermo y Máxima, que lució para la ocasión un abrigo blanco con un divertido estampado gris y azul, con sus dos hijas, las princesas Amalia y Alexia –ambas también de rojo-, y el príncipe Johan Friso con su esposa, Mabel, muy elegante de negro, y sus hijas, Luana y Zaira.La ceremonia, oficiada por el reverendo Ewoud C. Roos, contó con un acompañamiento musical que corrió a cargo de la soprano Renate Arends y el coro Residentie Kamerkoor, dirigido por Jos Vermunt.
Los otros dos padrinos fueron Marius Brinkhorst, el hermano de Laurentien, y el conde Jean-Charles Ullens de Schooten, nieto del príncipe Carl Bernadotte -tío del rey Alberto II de Bélgica y del rey Harald V de Noruega-, ambos testigos en la boda de los príncipes Constantino y Laurentien en 2001.












