miércoles, junio 21

Una profesión que tiene como meta hacer de la vida una obra de arte

La Academia Argentina de Ceremonial reúne a prestigiosos historiadores, filósofos y diplomáticos. Las normas del Ceremonial crean un orden social perfecto y su consecuencia es la armonía social.

Fundada el 19 de noviembre de 1989, por el embajador Jorge Gastón Blanco Villalta, la Academia reúne a prestigiosos historiadores, diplomáticos, filósofos y funcionarios que persiguen como único fin hacer de un acto una obra de arte.Luego de fundar la Academia, Villalta, en 1993, decidió instituir el Día Nacional de Ceremonial. Basó su escrito en un reglamento presentado tres días después de la Revolución de Mayo, el 28 de mayo de 1810, cuando se promulgó el "Reglamento sobre el Despacho de Ceremonial en actos públicos de la Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata".La Academia, cuyo presidente es Carlos Dellepiane Cálcena, es la primera institución en su género creada en el ámbito internacional. Reúne a quienes estudian el Ceremonial en sus más amplios aspectos -oficial, diplomático, eclesiástico, castrense, empresarial y social- vinculados en particular a la Argentina, a la Historia y a los derechos Internacional, Constitucional y Administrativo.Entre sus propósitos figura la ardua tarea de realizar estudios comparativos entre el Ceremonial aplicado en el país y las normas que rigen en otras partes del mundo; establecer criterios tendientes a unificar el Ceremonial aplicado en toda la Nación; brindar asesoramiento y aspirar a alcanzar un nivel de excelencia en la práctica de esta materia. Al tiempo que dicta cursos que se pueden encontrar en la página: www.aaceremonial.com.ar
Además, cuenta con treinta y cuatro académicos de número, entre ellos prestigiosos estudiosos y diplomáticos con una larga trayectoria en el tema así como también académicos en el interior del país y en el exterior.
QUE ES EL CEREMONIAL
En el libro "Ceremonial I", realizado por la Academia, se arriesga una definición de esta profesión: “Constituye un ideal tanto ético como estético, teniendo por meta hacer de la vida una obra de arte, sobre la base de la sabia definición china de aferrarse a una moral de la actitud. Las normas del Ceremonial crean un orden social perfecto y su consecuencia es la armonía social”.Las ceremonias se transforman en obras de arte cuando los mínimos detalles son tomados en cuenta. Si uno de ellos se pasa, se olvida o simplemente se abusa, el resultado no es el esperado. Roberto Sebastián Cava, miembro de número de la Academia, relató una anécdota en un discurso que pronunció con motivo de la música de honor en las ceremonias. Cuando Juan Pablo II visitó la Argentina en 1987, Cava coincidió, al termino de un acto, con Monseñor Marini, el maestro de ceremonias del Santo Padre, que le dijo: “Cantaron cuatro canciones. Con una era suficiente. Bailaron tres danzas. Con una bastaba, aunque todo fue muy bonito. Pero no se puede cansar al Papa”.Así, con un detalle pasado por alto, una ceremonia puede fallar. Y los factores a tener en cuenta son varios y van desde la música, la comida, la ubicación de los comensales, el horario de llegada, pasando por el traslado de las comitivas, el color de los manteles, la atención de los mozos, hasta el modo de entregar una condecoración o distinción.“El Protocolo -explica la Académica de número, María Arsenia Tula- da a cada persona las prerrogativas a que tiene derecho, pero son las formas de Ceremonial las que dan solemnidad, orden, belleza y dignidad a la celebración de un acto”.

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